La piel cambia. Respira. Guarda memoria.

LA PIEL COMO PUNTO DE PARTIDA

La piel nunca es exactamente igual.

Tiene textura, marcas, variaciones y una historia propia. Con el tiempo adquiere nuevas marcas, cambia con el uso y desarrolla una apariencia que pertenece a quien la lleva.

No buscamos borrar esas características. Las entendemos como parte de su naturaleza y de lo que hace única a cada pieza.

CÓMO ELEGIMOS LA PIEL
Antes de convertirse en una pieza, cada piel pasa por una mirada cuidadosa. Observamos su firmeza, elasticidad, textura y caída. Entendemos cómo responde al corte, a la construcción y al uso que tendrá.

Cada piel propone algo diferente. Nuestro trabajo es descubrir qué puede hacer mejor y diseñar a partir de ello.

DE DÓNDE VIENEN NUESTROS MATERIALES

Trabajamos principalmente con pieles provenientes de la industria alimentaria, aprovechando un material que ya forma parte de esa cadena y dándole una nueva vida a través del diseño. Colaboramos principalmente con curtidurías y proveedores mexicanos y, cuando un proyecto lo requiere, recurrimos a proveedores internacionales de calidad comprobada.

Nos importa conocer de dónde vienen nuestros materiales y, siempre que es posible, conocer también a las personas detrás de ellos.

APROVECHAR LO QUE LA PIEL NOS DA

Buscamos aprovechar cada cuero lo mejor posible, entendiendo sus características naturales y tomando decisiones de diseño que permitan utilizar el material de manera eficiente.

Las marcas, variaciones de tono, textura o grano no siempre son algo que deba esconderse. Son parte de la piel y hacen que cada pieza sea ligeramente diferente.

Para nosotros, trabajar con piel también significa aprender a reconocer su belleza tal como es.

LOS DETALLES QUE NO SIEMPRE SE VEN

La piel es solo una parte de la pieza. Elegimos herrajes, cierres, forros y componentes pensando en su función, resistencia y relación con el diseño.

Buscamos que cada elemento tenga un propósito y que aquello que no siempre se ve también esté a la altura de lo que sí.